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¿Qué es lo que debes de tener en cuenta al hacer tu hoja de vida? ¿Debes maquillar la información que pones en tu currículum? ¿Qué extensión máxima ha de tener? Aprende los secretos para hacer un buen CV y recuerda que este puede ser determinante.

¿Cómo hacer un buen currículum?

Hemos hablado muchas veces sobre qué hacer en una entrevista laboral, pero ten en cuenta que no solo el momento del encuentro es importante. El prepararse antes de acudir a una entrevista también puede definir el resultado de la misma.

¿Cómo prepararte bien para una entrevista de trabajo?

Son tremendamente comúnes, pero no por ello dejan de ser complicadas. ¿Qué sabe de nuestra organización? ¿Dónde se ve en 5 años? ¿Por qué desea trabajar aquí? Conoce cuáles son las preguntas típicas en las entrevistas laborales y principalmente aprende a reaccionar acertadamente ante cada una de ellas.

Preguntas difíciles en una Entrevista de Trabajo

¿Te haces publicidad positiva o vives hablando mal de ti mismo sin darte cuenta? Piensa que hablar bien de ti mismo (sin arrogancia por supuesto) puede ser bastante positivo para tu carrera. Aprende aquí cómo pasar de mostrarte como un restaurante vacío a que te vean como uno lleno y por tanto, con éxito!

¿Te muestras como un restaurante vacío?

En la misión de ayudar a recolocarse a personas que perdieron sus trabajos, pocas cosas son más frustrantes que chocar con la pared de los prejuicios
Hablo de prejuicios que llevan a empresas modernas, muchas de ellas socialmente responsables, cuidadosas del clima laboral y por demás estrictas cumplidoras de leyes y normas, a decidir a priori que las personas son o no contratables dependiendo de su edad.
Es justo decir que cualquier organización tiene derecho a definir los perfiles de las personas que necesita contratar, y que la definición de esos perfiles muchas veces responde a criterios técnicos vinculados con la experiencia, habilidades y características estimadas para un mejor encaje con el equipo. Sin embargo, y siendo todo lo anterior válido, muchos procesos de selección de personal están condicionados por ideas preconcebidas sobre el probable éxito de una persona en el desempeño de su trabajo dependiendo de si tiene más de 40 años, más de 50 o de si todavía no tiene 30.
Y, así, las organizaciones establecen barreras discriminatorias a personas que pese a cumplir los requisitos, no cumplen la edad máxima o mínima (según sea el caso) establecida para la posición. Los prejuicios llevan a las empresas a no considerar siquiera entrevistar a personas fuera de la edad requerida, y esos prejuicios, como tales, no tienen ningún criterio técnico que los sustente.
Ciertamente cuando las personas no tienen el nivel de empleabilidad requerida o carecen de competencias relevantes, son esas mismas limitaciones las que las sacan de la competencia. Pero es grave que personas capaces, empleables y con gran disposición de aprendizaje sean discriminadas impunemente solo por su edad.
Cuántas veces hemos logrado tras mucha insistencia y apelando a estos argumentos que entrevisten a alguien ‘fuera de edad’, para que luego la descubrieran como la persona ideal para la posición.
Hago un llamado a reclutadores, expertos en recursos humanos y especialmente a la alta dirección de las organizaciones para que evalúen flexibilizar sus políticas de contratación y eliminar la discriminación por edad.
No desperdiciemos el talento que tanto se necesita en nuestro país en estos tiempos de crecimiento y también de gran incertidumbre, por mantener estos paradigmas restrictivos y limitantes.

Discriminación por edad

A muchos esta situación les parece difícil de superar con éxito, sin embargo, es importante ser visto como muy vigente en el mercado laboral y con un buen nivel de empleabilidad. Ayuda mucho mostrarse siempre muy activo, flexible y con muchas ganas de aprender y por supuesto, estar muy familiarizado con herramientas de tecnología.....

¿Buscas trabajo y tienes más de 50?

Recibir reconocimiento en el trabajo definitivamente nos hace sentir bien a todos! Si el reconocimiento es sincero, tiene un efecto tremendamente positivo en quienes trabajan con nosotros. Sin embargo, muchos jefes optan por no felicitar a su equipo de trabajo con la frecuencia debida.....

Generosos en reconocimiento

¿A quienes incluyes en tu lista de contactos? ¿Solo a tus superiores o a aquellos que consideras "importantes"? Pero, cuidado con minimizar a tus contactos: recuerda que no existe contacto chico! Aquellos a los que podemos estar dejando de lado al no "valorarlos" por lo que hacen o lo que son, pueden convertirse en nuestros contactos más valiosos.....

No hay contacto chico

¿Tu correo personal es algo así como "lacobranegra77@hotmail.com"? Quizá quieras recordar que el manejo de la marca personal en los medios digitales es clave en el mundo laboral y que una dirección de correo "seria" es importante, ya que el límite entre la vida personal y la laboral es cada vez más difuso. Por otro lado, procura tener un correo personal que uses con tus redes de confianza, para que así no pierdas el contacto con ellos cuando te cambies de trabajo.

Tu marca digital

Es interesante cómo la ciencia viene confirmando lo que sabemos intuitivamente: varios estudios publicados durante el año en revistas como Harvard Business Review demuestran que la actitud con la que se aborda un proyecto influye significativamente en los resultados. En otras palabras, los que tienen una mejor actitud al comenzar una tarea obtienen resultados de mejor calidad.
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Estos estudios confirman también que todos “leemos” correctamente el lenguaje corporal, los gestos y tonos de voz de los otros y confiamos más en quienes tienen una disposición positiva y una comunicación constructiva y expresiva de sus emociones. A ellos los percibimos como más exitosos y seguros de si mismos. O cuando menos, más transparentes, amables y cálidos. A quienes les brillan los ojos de entusiasmo frente a un nuevo proyecto y hablan sonriendo, inspiran más confianza y comunican más capacidad y ciertamente, más carisma. Y esa actitud, si es honesta, constituye su mejor ventaja competitiva y hace maravillas por su imagen profesional y su marca personal.
Todo esto puede sonar obvio y hasta ligero para algunos, sin embargo los peruanos sonreímos poco comparativamente con otras culturas (los brasileros por ejemplo) y rara vez mostramos nuestro entusiasmo o expresamos toda la pasión que podemos sentir. Yo lo veo cuando entrenamos personas para sus entrevistas de trabajo: muchos creen que sonreír con frecuencia los hace ver menos serios o profesionales y no son plenamente concientes del valor de la actitud positiva en el mundo del trabajo.
Sé muy bien lo difícil que es cambiar de actitud cuando las cosas no nos salen como esperamos o cuando sentimos indignación frente al abuso, la mentira o la corrupción. O cuando somos arrastrados a la negatividad por quienes son intrigantes, resentidos, o tienen una agenda oculta. Esas actitudes negativas restan energía, afectan los resultados de todos y peor aún, contaminan el alma.
¿Mi propósitos para este año que empieza? Emprender mis tareas con buen espíritu y resistir la tentación de caer en lo negativo influenciada por el stress o la presión. Trataré de vivir más días en positivo y con buen ánimo, inspirando buena energía a quienes lo necesitan, en beneficio de todos. ¡Y me propongo empezar el 2011 con una gran sonrisa que ojala me dure todo el año!

Vivir en positivo

El viaje en tren desde Berlín a Praga toma alrededor de 5 horas. Mis hijos duermen después de recibir el año en las frías pero animadas calles de esa increíble ciudad alemana. Siento que es el momento ideal para ordenar mis ideas sobre lo que quiero hacer este año, así que saco mi computadora y empiezo a pensar en mis cosas, ideas, planes. Mi hija, entre sueños, me mira –creo que con algo de pena– “¿trabajando el primer día del año, mamá?”. Le explico que no estoy trabajando, sino visualizando con gusto mi plan de vida. Mi explicación la manda de regreso al mundo de los sueños y yo me quedo con esa cálida sensación que llega cuando uno tiene varias horas para sí mismo sin que suenen los teléfonos ni nada nos interrumpa.
Días después, ya de regreso en Lima, le pido a un grupo de ejecutivos que dediquen unos minutos a recordar algún momento en sus vidas cuando se sintieron muy bien y muy exitosos. Mientras lo hacen veo aparecer sus sonrisas, se van relajando y animando. Luego les pido que imaginen y escriban sobre algún momento del futuro en el que se sentirían igual de contentos, plenos, satisfechos. Finamente, los animo a compartir con el grupo lo que han escrito, describiendo en tiempo presente y con mucho detalle aquellas circunstancias que los harían sentir exitosos y felices.
El ejercicio funciona bien y todos se van sintiendo más entusiasmados y empoderados, y van tomando conciencia de que hacer realidad sus objetivos empieza por imaginarlos, escribirlos y, por qué no, saborearlos por adelantado.
Usar sensaciones de bienestar anteriores para replicarlas en el futuro le da un giro importante al planteo de metas de vida y carrera, convirtiéndolo en algo más que una agotadora lista de esfuerzos pendientes (más ahorro, más logros, más contactos, más ejercicio, mejor dieta…). Esa sutil pero crítica variación permite construir el indispensable plan con más ganas y con mejores indicadores que midan los avances, haciéndolo no solo más completo y mejor balanceado, sino sobre todo, más real y alcanzable.
Esas plácidas horas en el tren dedicadas a mí misma me permitieron construir mi norte, ordenar mis prioridades y estar más alerta y consciente de que el 2011 trae riesgos, pero también muchas oportunidades. ¡Hoy estoy más preparada para alcanzarlas con ilusión, optimismo y fe!

Planeando el éxito que viene

Una pregunta clave ¿manejas bien la tecnología? Eres bueno manejando por lo menos tu Power Point, el Word y el Excel? Se que la pregunta parece obvia si eres muy joven, pero la respuesta no es tan obvia si tienes más años. Hoy por hoy, cada día más y a todo nivel, si no somos "digitales", nuestra empleabilidad puede verse seriamente comprometida.....

Para tu empleabilidad: ¿manejas bien la tecnología?

He publicado un libro. Lo escribí para compartir de manera muy sencilla algunas ideas con quienes quieren elevar su empleabilidad y el valor de su marca personal. Pero no es del libro que voy a hablarles hoy, sino de una experiencia curiosa que ese libro me trajo y que me llevó a una reflexión.
Apenas publicado, me llamó la atención que recibía más comentarios y felicitaciones sobre las dedicatorias y agradecimientos que sobre el libro mismo. Al principio pensé que era la amabilidad natural de quienes no habían leído más allá de las primeras páginas. Sin embargo, al pasar los días llegué a pensar que eran gestos de cortesía de quienes preferían comentar estos textos antes que el contenido, el estilo o las ideas. Y claro, pensé: “No les gustó el libro”. Así las cosas, me resigné al fracaso editorial.
Días después –y con la moral más alta por los buenos resultados en ventas y mejores comentarios–, traté de entender el porqué de la sorpresa de tantos ante mis tres páginas de agradecimientos.
Creo comprender ahora lo que sucedió: en nuestra cultura no somos muy dados a reconocer –y menos agradecer– públicamente lo que otros hacen por nosotros. Creo que muchas veces sentimos que hacerlo nos quita méritos o nos resta importancia frente al otro.
Eso mismo vemos que pasa en las empresas donde insistimos a los jefes y gerentes que sean más generosos en la cantidad y calidad del reconocimiento y agradecimiento que dan a su gente. Y que lo hagan a cada quien en su medida justa, diferenciada y, sobre todo, de manera oportuna, sin esperar a la evaluación formal de cada año, el reclamo o, lo que es peor, la salida de algún colaborador valioso.
Las estadísticas y la experiencia lo confirman: cuando las personas renuncian a su trabajo, el 79% lo hace por falta de reconocimiento por parte de sus superiores. Se van porque no reciben ese salario emocional que alimenta el alma y los hace sentir apreciados, valorados y reconocidos.
A mí también me pasó con el libro. Agradecí a muchos pero tuve olvidos imperdonables: ¡gracias a la revista “Somos” por permitirme usar la foto de la carátula y a ustedes, mis lectores, quienes me animan siempre a buscar nuevas ideas! Y muchas gracias a Max Hernández y a Elsa Arciniega. ¡Sin ustedes nunca hubiera sido posible!

Los agradecimientos

Es muy duro estar sin trabajo. Quien ha pasado por la experiencia o la ha visto de cerca sabe lo que duele vivir esta etapa confusa y solitaria que afecta tanto la autoconfianza como la autoestima. La falta de estructura y la incertidumbre de no saber cómo y cuándo llegará la ansiada oferta de empleo impactan mucho en nuestra identidad, puesto que lo que somos está muy asociado con nuestra vida laboral.
La pérdida de trabajo puede ser muy traumática para quienes son desvinculados sin especial respeto a su dignidad. Lamentablemente, la mayoría de jefes que comunica una salida no se capacita ni se prepara para hacerlo bien, sin medir el impacto que cada palabra mal dicha tiene en quien está en una posición muy vulnerable al ser despedido. Pocos reparan en cómo un mal despido golpea a quienes deben salir a enfrentar el mercado laboral.
Quedarse sin trabajo puede afectar incluso a los mejores trabajadores o ejecutivos en un mercado laboral dinámico por el crecimiento. A cualquiera le pasa y sucede por diversas razones que muchas veces no tienen relación con el desempeño individual (fusiones, cambios organizacionales y/o de perfil). Y es equivocado pensar que una buena compensación económica evita por sí sola el dolor de una salida manejada sin respeto o la angustia de estar sin trabajo.
Encontrar un nuevo empleo requiere de una clara estrategia, buena metodología y un plan efectivo pero, sobre todo, de una ejecución perseverante y sostenida en el tiempo. El proceso de reinserción toma tiempo, y puede llegar a ser una tarea de largo aliento en la que es clave mantener la energía, buena actitud y motivación, ya que las relaciones y los procesos tardan en madurar.
Sin embargo, estar sin trabajo –al igual que otras experiencias difíciles en la vida– deja importantes aprendizajes. Los testimonios de quienes se recolocan resaltan lo valioso de aprender a valorar las cosas, de conocerse mejor a sí mismos, de tener una nueva conciencia de su empleabilidad y de la importancia de desarrollar su red de confianza.
Con todo, el testimonio más frecuente e impactante es aquel en el que los que se recolocan resaltan sentirse recompensados por haberse podido reconectar con sus familias y con su fe y, gracias a ellas, ¡salir muy fortalecidos de la experiencia!

Estar sin trabajo

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